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¡10 cosas que juraste nunca hacer como mamá pero ahora SÍ haces!

Una mujer no sabe de cuántos “nuncas” ha llenado su vida hasta que se convierte en madre. Hay un millón de cosas que como mujer dijeron que jamás harían cuando tuvieran hijos, pero la realidad es que la maternidad es un huracán que te agarra por sorpresa por más vueltas que le hayas dado al asunto. ¿Esto de ser mamá se las trae no? Pues un poco en broma y un poco en serio, compartimos las cosas más comunes que hacen las madres, aunque lo hayan criticado antes con otros padres.

1.- Tolerar los berrinches

Lo que antes provocaba que un rotundo y tajante “jamás” saliera de tu boca, ahora se ha convertido en un episodio a tratar con pinzas y en modo zen. Y es que cuando un niño arma pataleta por algo, los padres no deberían responder con una explosión de la misma magnitud –recuerda que el adulto eres tú-. Pero esta perspectiva no es tan fácil de entender cuando no se ha llegado a ser madre.

2.- Comida chatarra:

“La alimentación de mi hijo será la mejor” dirás con una prominente panza en pleno crecimiento. Es un anhelo colectivo en el ejército de mamás con brócolis y frutas en la mesa, lista para los peques. Al cabo de un millón de intentos resulta fácil tirar la toalla –al menos en la forma tradicional-, y cuando otros niños del entorno de tu hijo están acostumbrados a consumir todo tipo de comida, sea chatarra o la menos saludable, esta comenzará a ser una petición común en el menú infantil de casa.

3.- Poner cara de amenaza:

Es increíble la cantidad de mamás que se sorprenden en la tragicómica expresión de los ojos brotados, el cuello prensado, los labios cerrados y murmurando un “quédate quieto”. Pero sí, sucede, e incluso, varias veces. Pasa que las mujeres son seres naturalmente multitasking pero seres humanos al fin, y recurrir a este recurso para un momento de emergencia casi viene en los genes.

4.- Darles el móvil o la Tablet:

No solo lo haces después que juraste que tu pequeño sería el niño modelo de todas esas madres que antes habías criticado por usar la vía fácil para entretenerlos, si no que ha sido tu propia idea regalarles una Tablet en navidad para que ya no usen la tuya y puedas conservarla en buen estado. La verdad es que, usar cualquiera de estos artefactos para mantener al pequeño concentrado mientras tú tienes una comida o ducha decente no es el fin del mundo. Lo que no debe suceder nunca es que sustituya sus espacios de socialización con primos, hermanos o compañeritos de clases en encuentros destinados justamente para ello.

5.- Gritarles en un sitio público:

Vamos. Que somos seres humanos y tenemos nuestros límites. Un coctel de estrés laboral, tareas domésticas sin cumplir y la fila en la panadería para pagar puede acabar con tus nervios haciendo que una simple travesura te saque de tus cabales por completo y tengas una de esas escenas que tanto criticaste antes. La mamá ogro en plena vía pública regañando a los pequeños. Por supuesto que la mirada inquisidora de los testigos accidentales no ayuda mucho pero, esto también pasará.

¿Cuántas llevas hasta ahora?

Sigamos…

6.- Ver TV en exceso:

No más de dos horas diarias recomiendan los especialistas. Pero a medida que van creciendo, los gustos por las comiquitas y programas infantiles crecen, y con ello esa alianza clandestina entre la televisión y tú como foco de entretenimiento en casa. Está bien que las madres traten de apegarse a la recomendación experta, pero toca ser flexible algunos días, sobre todo en base a las ocupaciones de los adultos. Los días que sí puedas dedicarle algo más de tiempo al momento madre-hijo, esfuérzate por realizar manualidades, lecturas o actividades lejos de los aparatos, y estarás creando la necesidad en tus hijos de volver a vivir esos momentos.

7.- Rendirte ante sus demandas:

La disciplina y la autoridad no se hicieron para los ojos inocentes de un niño pidiendo algo con mucha ilusión, y esa combinación resulta letal para los padres, incluso para el más estricto. Así que, cuidado con lo que prometes porque deberás cumplirlo. Sea bueno o malo. De vez en cuando te verás en la posición de ceder a sus peticiones, mientras estas no afecten demasiado las reglas generales en casa.

8.- Dejarlos dormir en tu cama:

Hay mamás que pretenden transformar la vida en el entorno perfecto una vez saben la noticia de que serán madres. Y una de las “reglas” que casi nunca llegan a afianzarse en el seno familiar es el de la separación de espacios. Si escasamente logran que la cocina esté libre de juguetes, ¿qué quedará para el resto de la casa? Eso aplica para el momento de dormir, no solo como espacio personal, sino que hay un especial atractivo en la cama de papá y mamá a la hora acostarse. Déjalo fluir, y eventualmente serán ellos los que te boten de sus propias habitaciones.

9.- No lavarle los dientes todos los días:

Suena bastante irresponsable, pero la realidad es que son infinitas las veces que a los niños les ganará el cansancio antes de cumplir la rutina de higiene previa al sueño. No. No se trata de que sea la nueva rutina, pero, siempre hay que dejar margen para estos días. Irá cambiando a medida que crezcan.

10.-  Llorar de cansancio:

Nunca entendiste lo que era un agobio de madre hasta que lo viviste. Que sea un cuadro frecuente no es lo más sano y seguramente requerirá de atención profesional. Pero toda madre recordará alguna vez haberse sentido verdaderamente copada de compromisos y responsabilidades al punto del llanto.

¿Cómo terminó tu cuenta?

Tranquila no eres la única pero si eres una ¡maravillosa madre!

 

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Montréal – Québec – Canada

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