Home / “24 horas - 7 días” / 24 horas… 7 días a la semana

24 horas… 7 días a la semana

Así es el nombre de mi columna, “24 horas – 7 días”. Tengo 5 años sin escribir pero también tengo 5 años de muchas anécdotas como mamá soltera inmigrante.

En el 2013 salí de Venezuela con mi hijo de 11 meses y mi hija de 8 años; mil pensamientos, miedos y dudas lista para enfrentarme a una maternidad y paternidad para mi solita “me la como con patatas” como dicen aquí en España, el país donde resido.

Quiero compartir con ustedes el deseo que le pedí hoy a la Luna que está en su eclipse con el sol y pienso que estas líneas resumirían el deseo de muchas mamás como yo que no se han olvidado de ser mujeres y sentirse amadas. En mi caso soy madre de dos hijos una niña que actualmente tiene 15 y otro de 6 años; y a la Luna le pedí esto:

“Un compañero ni feo ni bello, ni pobre ni rico; con mucho amor para dar y paciencia, pasión e inteligencia. Trabajador a mil por hora, familiar y cariñoso; que le gusten los niños y los adolescentes que no son cariñosos”.

Adolescentes que no son cariñosos… el tema principal de esta edición! Mi hija es adolescente! Tiene demasiado que reclamarme: ausencia de padre, hormonas revueltas, y mil cosas más.

¿Y yo que hago? Pues respiro profundo, sé que es una etapa difícil y lo más maravilloso es que ¡no es eterna! Entonces lo tomo con calma y paciencia.

La adolescencia es un periodo difícil donde se conjuga el crecimiento físico y el cambio hormonal. Nos olvidamos de cómo nos dolían los huesos al crecer y cómo salía ese granito granuja en nuestra nariz! Una nariz que creció de la noche a la mañana. Es este recuerdo de mi adolescencia el que me hace tener paciencia con mi hija.

Somos mamás 24 horas 7 días a la semana, somos mujeres 24 horas 7 días a la semana. ¡No nos olvidemos de lo ultimo!

Sobre Maria G Araujo

Periodista Venezolana. Inmigrante y Mamá Latina.

Check Also

¿Cómo identificar la alienación parental en tu separación?

En casos de separación y divorcio no existe solo una realidad, existen la realidad de cada uno de los padres y la más importante, la de cada uno de los hijos.  A veces, las realidades de los padres son completamente distintas, puesto que son vistas desde la perspectiva de cada uno, desde el dolor que cada uno está viviendo y desde el estado en el que se encuentre frente a la separación.  Estos padres, están tan inmersos en el conflicto que olvidan tener en cuenta las necesidades de sus hijos y no reconocen el impacto nefasto que puede tener sobre el desarrollo de sus hijos un cuadro de " alienación parental ".