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¡La clave de la educación financiera para niños!

Puede que suene exagerado, pero cuando se trata de educación financiera, nunca es demasiado temprano para mostrar las reglas del juego. No será precisamente un programa riguroso que dará vida al próximo gamer de Wall Street, pero sin duda, puede resultar muy útil que los niños vayan familiarizándose con las prácticas básicas de la economía y así entender un poco más el trabajo de papá y mamá en lo que a sustento se refiere.

La educación financiera comienza por casa

Nuestros pequeños genios bien podrían aprender muchas de las herramientas que le ayudarán a sortear los retos de la vida en la escuela, pero ciertamente nada como los valores que se imparten en casa. A partir de ellos, se crearán hábitos sanos para su bienestar en todo sentido, y eso incluye las finanzas.

Como es sabido, pero nunca está de más recordar, el ejemplo será la mejor manera de mostrarles el camino. Más allá de lo que se le pueda explicar, solo ver a papá o mamá practicar los principios financieros que intentan enseñar, podrá ayudar a absorber el conocimiento de mejor manera, e incluso a despertar su curiosidad para ir más allá e indagar sobre otros detalles.

Algunos padres satanizan el hecho de tener que involucrar a los niños en las finanzas domésticas, pero todo está en cómo y con qué lenguaje se le presente. Antes de decir “no me alcanza”, puede pensarse en formular la situación de otra manera. “Debo evaluar otros gastos pendientes antes de hacer esta compra” es una buena opción, y entonces, podría involucrarse al niño en el análisis del escenario. “¿Qué debemos adquirir para nuestras necesidades en casa?” y poco a poco enseñarles lo que se necesita para la dinámica familiar: alimentos, productos de aseo personal y limpieza doméstica, materiales escolares, etc.

Resulta importante incluir en la lista un presupuesto destinado a la recreación del grupo familiar, para que los niños entiendan que todo esfuerzo puede dirigirse a momentos de esparcimiento también.  

¡Finanzas divertidas!

Cuando se trata de llamar la atención de un niño, no hay mejor manera de hacerlo que a través del juego. A partir de los 2 o 3 años, resulta una buena edad para incorporar prácticas sobre economía de la manera más lúdica posible. Una excelente alternativa para hacerlo es llevarlos al supermercado y pedirles que ayuden con la lista de encargos. Antes de salir de casa, deberá enumerarse lo que se necesita y de cuánto se dispone para adquirirlo. Una vez en el lugar, podrán hacer una pequeña “búsqueda del tesoro” con cada ítem y enseñarle a comparar precio y calidad al momento de escoger. Eso le dará respuestas a muchos “por qué” en su cabecita: “¿Por qué no puedo tener otro juguete ya?” “¿Por qué no me llevas al parque de atracciones todos los días?” “¿Por qué no me compras de nuevo ese vaso que rompí?”. Capitalizar sabiamente el recurso del juego para enseñarles será clave.

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Otros tips para iniciar la educación financiera a los pequeños

Con la misma premisa de educar a través del juego, puede pensarse en adquirir o construir una alcancía divertida para que los pequeños comiencen a ahorrar. Por supuesto, el dinero que ahorrarán lo obtendrían de papá y mamá, pero, siempre a cambio de algo. Es una buena manera de enseñarles que en la dinámica económica existe un esquema en el que los servicios tienen un costo, así como cada cosa que adquirimos para alimentación, funcionamiento del hogar y otros manejos.

A los más pequeños se les pueden dar opciones sencillas para ganar dinero semanalmente, como recoger sus juguetes, o asistir algunas tareas del hogar –lavandería, limpieza y orden-, siempre y cuando estén bajo la supervisión de un adulto. Aunque recoger los juguetes es una actividad que deberían aprender desde pequeños a realizar sin mayor recompensa, en esta ocasión, puede agregarse algún valor diferencial que indique la razón del pago. Por ejemplo, ordenarlos por tamaños, colores o estilo.

Es importante también mostrarles lo que puede y no puede comprar el dinero. Así que, resulta una buena charla de entrenamiento. La práctica del trueque además, puede ser un buen inicio para inculcar los buenos hábitos al momento de negociar. Por ejemplo, “te cambio este creyón, por esto que te gusta”. Es una buena forma de demostrarle cómo obtener cosas, además, barriendo un poco con la sensación de propiedad que invade a los niños desde muy pequeños, y por tanto aminorando las constantes peleas entre hermanos por el “¡eso es mío!”.

Pequeños expertos

Algunos economistas se atreven a sugerir que es preciso borrar el concepto de “mesada” o “paga” que suelen tener algunos padres para sus hijos. Y es que en la educación financiera, como en toda materia, es muy importante la fuerza que se le da a cada término desde su acepción hasta su práctica. El terapeuta financiero y experto en inversiones, Juan Naranjo, asegura que a los niños hay que hablarle de honorarios. Pagarle por lo que saben hacer, por aquello en lo que son expertos.

No se trata de colocar a un niño de 3 años la responsabilidad de conseguir sus habilidades y aptitudes a tan temprana edad, se trata de ensalzar cosas cotidianas como grandes talentos en aras de marcar el elemento diferenciador que está dándole valor a su desempeño. Bien puede ser desde un dibujo de un dinosaurio abstracto –como la mayoría de las figuras a esa edad-, o la forma tan peculiar en la que apiló los bloques de juego. “Las obligaciones son una opción, pero debe haber parte creativa en la mejora de su entorno” dice Naranjo al frente del emprendimiento digital “Creatividad Financiera.

Por encima de todas las cosas, resulta vital que los padres no se obsesionen con el tema, pues el niño notará la insistencia y puede generar cierto rechazo. Mientras se permita manifestar este tipo de lecciones desde la diversión y la recreación, todo fluirá y cuando menos se espere, los pequeños comenzarán a ir más allá, razonando soluciones y escenarios económicos de interés familiar con una óptica hasta mejor que la de papá y mamá. ¡Suerte!

 

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Montréal – Québec – Canada

Sobre Carolina Martínez Torres

Carolina Martínez Torres. Periodista egresada de la Universidad Fermín Toro, Barquisimeto-Venezuela. Más de 15 años de experiencia en producción audiovisual y reporterismo para TV. Moderadora de espacios culturales para cadenas internacionales de TV; productora de emisiones estelares de noticias y programas informativos de entrega especial. 5 años de experiencia en edición de contenido para plataformas digitales. 5 años dedicada a la hermosa labor de ser mamá.

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