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Mujer: empodera tu pareja

Una de las empresas más demandantes y desgastadoras es nuestra pareja, sin embargo, es probablemente la que aporta los mejores beneficios.  Invertir en tu pareja es invertir en ti misma, en tu familia, en tu futuro y en tu felicidad.

Vivir en pareja es un reto cotidiano que exige entrega de sí misma, aceptación del otro, desapego y abandono de nuestras grandes expectativas.

¿Cómo podemos ganar esas batallas cotidianas y lograr empoderar nuestra pareja?

Prepárate a lo peor

En la búsqueda de un cambio en tu relación de pareja, la derrota es inevitable.  Sin embargo, prepararte a aceptar lo que no va a cambiar te abrirá un mundo de nuevas ocasiones de transformar tu relación y de convertirla en más íntima y serena.  La clave está en la flexibilidad y la aceptación, siempre teniendo en cuenta del contexto único de tu relación.

Para cambiar tu relación, comienza por cambiar tu misma

En la mayoría de tus intentos por cambiar tu relación, intentas sobretodo cambiar a tu pareja.  El verdadero cambio se produce cuando te concentras en cambiar tú misma.  Esto no significa que seas culpable de las situaciones conflictivas, sino que estas tomando consciencia que sobre lo único que tienes control es sobre tu propio comportamiento.  Te sentirás mejor cuando reconozcas que puedes producir un cambio sin tener que esperar que tu pareja cambie.

Actúa de manera constructiva en lugar de quejarte o criticar

Una de las costumbres más nocivas en la relación de pareja es de quejarse o criticar nuestra pareja sobre un problema sin tomar la iniciativa de solucionarlo.  Te cuesta trabajo verbalizar tus deseos de manera constructiva. Para lograrlo, tendrás que tomar consciencia de tus deseos e implicarte más en el proceso de resolución del conflicto.

Si para cambiar al mundo hay que empezar por uno mismo, algo así sucede con la relación de pareja, da el primer paso.

Haz algo positivo por tu pareja sin esperar nada a cambio

Los gestos positivos desinteresados que ofreces a tu pareja son los mejores en un proceso de aceptación del otro, de sus sentimientos y de vuestras diferencias.  Cuando tienes un detalle amoroso con tu pareja independiente de su reacción, este detalle conservará su valor.

Haz lo que tu pareja te pide hacer

Las quejas de tu pareja te darán pistas sobre lo que puedes cambiar.  Cuando logras hacer algo distinto a lo que siempre haces y de lo que tu pareja se queja, a pesar de los conflictos, harás que tu pareja lo aprecie y que finalmente se acerquen más.  

Cuida de ti misma

A veces, porque quieres evitar de herir a tu pareja, escondes tus sentimientos y modificas tu comportamiento.  Estas actitudes bien intencionadas pueden “comprar la paz” a corto plazo, también pueden generar resentimiento a largo plazo.  Paradójicamente, esta actitud puede provocar más conflicto en la pareja. Si te respetas y cuidas más de ti misma, probablemente tendrás discusiones más frecuentes, pero a largo plazo estarías más satisfecha.

Controla tu dolor y limita los daños

Amar siempre trae una dosis de dolor.  Estar enamorada te hace vulnerable y las diferencias con tu pareja producirán tristeza, dolor, decepción y hasta cólera.  Dos ingredientes fundamentales para el buen funcionamiento de tu pareja son el saber controlar tu dolor y limitar los daños.  Frente a las dificultades inevitables, es fundamental de saber impedir que los conflictos sean destructores.

Lee también: La familia y los retos de la vida en pareja

Escribir una carta puede ser un medio seguro para expresar tus sentimientos y de revisar bien tus palabras.

Si tu mensaje no llega, cambia el canal

Puede suceder que, en ciertas circunstancias, sea imposible establecer una conversación con tu pareja.  Entonces cambia tu canal de comunicación, escribe una carta, envía un correo, hazle un video o un mensaje audio.  Tan sólo este cambio puede cautivar la atención de tu pareja. Así puedes pasar tu mensaje sin interrupción y puedes tomar el tiempo necesario para transmitir el mensaje de la mejor manera.  Seguramente que tu mensaje tendrá menos acusaciones y defensas.

Concéntrate en las emociones y no en el contenido

Muchas parejas tienden a concentrarse en los detalles superfluos de la situación en lugar de escuchar las emociones que cada uno vive frente al problema.  El sólo hecho de mencionar cómo te sientes puede desactivar el conflicto.  Así como le enseñamos a nuestros hijos a poner palabras en sus emociones, tú también debes practicarte.  Este gesto permite calmar la discusión. Y recuerda, se trata de concentrarte sobre tus propias emociones y expresarlas con palabras y no de intentar interpretar las emociones de tu pareja ni mucho menos de culpabilizarla por las emociones que tú estás viviendo.

Cuando todo va mal, toma tiempo y distancia

Cuando no hay escucha y el modo de comunicación es exclusivamente de culpa y acusación cargado de cólera, es una señal de pausa.  Simplemente retirarse y evitar la confrontación puede hacer que recuperes la calma.  Sin embargo, hazlo de manera adecuada, anuncia que vas a retirarte, que vas a tomar una pausa, que tu estado emocional puede ser nocivo para sostener una conversación y que esta pausa es para protegerte y proteger a tu pareja.  

Los conflictos de pareja son monedas de doble cara: pueden conducir directo a la separación o al divorcio, pero también a una reconciliación que fortalece más la pareja, inspira intimidad y compromiso y revitaliza la relación.  Actuando a tiempo para limitar los daños, una pausa puede permitir a la relación de pareja transformarse en una relación más íntima y satisfactoria.

 

 

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Montréal – Québec – Canadá

Sobre Sandra Londono

Soy Trabajadora Social y Mediadora Familiar de la Universidad de Montreal y miembro de la Orden Profesional de Trabajadores Sociales de Quebec. He trabajado con familias vulnerables y con padres en conflicto de separación. He animado grupos de hijos de padres separados para facilitar la expresión de sus sentimientos frente a la separación y he coordinado talleres de comunicación parental entre padres que viven conflictos de separación y divorcio. Actualmente, atiendo en consultorio privado, casos de consejería individual, de pareja y de familia. Ofrezco también mis servicios como mediadora familiar y coach parental. Además, pertenezco al grupo de atención de choque post-traumático de Morneau-Shepell. Los niños, niñas, adolescentes y sus familias son el centro de mi ejercicio profesional y la comunicación una herramienta atesorada de cambio y transformación. Mi objetivo profesional es acompañar las familias en el camino hacia un ejercicio parental exitoso.

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